Tertulias de los años 70

Tertulias de los años 70

Tertulias de los años 70
Muchos de los escritores, artistas y profesionales que vivían en América Latina habían regresado o estaban regresando. Entre ellos, Bergamín, de Venezuela; Arturo Soria, de Chile; Gustavo Pittaluga o Ramón Gaya, de México. Todos ellos desembarcaron en Madrid y en algún momento recalaron en el Café Viena, atraídos según cuenta Caballero Bonald, por Luís Buñuel, que en 1970 estaba rodando Tristana.
Gracias a la recomendación de un amigo, supimos que Caballero Bonald cuenta en el segundo volumen de sus memorias, titulado “La costumbre de vivir”, que en alguna ocasión acudió a la tertulia que Buñuel tenía en el Café Viena. Parece que acudió acompañado de un asiduo de la misma, el médico gallego José Luís Barros, a  quien, a su vez, había conocido por un amigo común de ambos, Camilo José Cela. Es bonito imaginar la serie de coincidencias que pueden llevar a la gente a conocerse y como se van estrechando lazos, por costumbre y por afinidades a lo largo de la vida.

Caballero Bonald, que tenía su propia tertulia en El Comercial, había regresado ya de Bogotá, donde vivió varios años, después de haber estudiado en Sevilla y Cádiz. Corría el año de 1970 y España estaba cambiando vertiginosamente Muchos de los escritores, artistas y profesionales que vivían en América Latina habían regresado o estaban regresando. Entre ellos, Bergamín, de Venezuela; Arturo Soria, de Chile; Gustavo Pittaluga o Ramón Gaya, de México. Todos ellos desembarcaron en Madrid y en algún momento recalaron en el Café Viena, atraídos según cuenta Caballero Bonald, por Luís Buñuel, que en 1970 estaba rodando Tristana. En torno al café de Viena discutieron, seguro, sobre su película, pues el cine era una de las cosas que los unía a casi todos. Pittaluga, por ejemplo, había sido responsable de la banda sonora de Los olvidados y a la tertulia también acudía Muñoz Suay, quien fuera el productor de Viridiana. Otros asiduos de la mesa fueron el también cineasta Juan Antonio Bardem y el torero Domingo Dominguín. Quién sabe si en alguna ocasión evocaron a alguno de los antiguos tertulianos del Café Pío y Ricardo Baroja, que pasaron largas tardes discutiendo de arte, de política o de filosofía tanto en el salón como en la trastienda ¿Quién sabe si en alguna ocasión conversaron sobre los barcos en los que abandonaron el país: el Sinaia, el Formosa o del mismo Winnipeg, fletado por el poeta Pablo Neruda, otro antiguo asiduo del Café Viena...

Es curioso establecer las conexiones múltiples que hay entre ellos y también hablar de las tertulias de los años 70, cuando casi siempre que se hace referencia a estas reuniones es para aludir a las de finales del XIX y principios del XX. Pues no, también hubo tertulias en los años 70 y también las hay ahora, en el siglo XXI, aunque muchas de ellas sean virtuales. Como señala Luis García Montero, antes los bohemios iban a los cafés en busca de calefacción y ahora de wifi. Entonces, cabe preguntarse ¿qué buscaban los tertulianos de los 70 en el Café Viena? Se los dejo para la reflexión, pero yo creo que, aparte de una buena conversación (no de un simple chateo), estos tertulianos lo que buscaban, después de tantos años fuera de España, era escucharse y, a pesar de los distintos acentos que cada uno de ellos tenía, sentir el calor que daba el encontrarse, de nuevo, en casa.

 

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